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Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía Juan Muñoz. Retrospectiva Hasta el 31 de agosto de 2009 |
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| La exposición que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedica a Juan Muñoz (Madrid, 1953-Ibiza, 2001) es la retrospectiva más completa realizada hasta el momento sobre el artista, dentro y fuera de España. |
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Juan Muñoz |
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Información del museo |
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La muestra, que ha sido organizada por Tate Modern, Londres, en asociación con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, coproducida por Tate Modern y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior- SEACEX y patrocinada por La Fundación Banco Santander, reúne algunas obras hasta ahora nunca antes exhibidas públicamente. La exposición incluye esculturas, instalaciones, dibujos, obras radiofónicas, escritos... Aunque se ha podido ver en la Tate Modern de Londres y en el Museo Guggenheim de Bilbao, la exposición que ahora presenta el Museo Reina Sofía se ha visto notablemente enriquecida en cuanto al número de piezas. Se han reunido más de 100 obras cuyo grueso se exhibe en la tercera planta del edificio Sabatini. Pero además, las piezas de Juan Muñoz sobrepasan las puertas de las salas de exposiciones y se muestran en diferentes lugares del Museo sorprendiendo al visitante: el jardín, el claustro, la guardarropía del antiguo Hospital o la inmensa terraza de unos 400 m2 que se asoma al jardín de Sabatini. Se trata de hacer un recorrido por los diferentes momentos artísticos de Juan Muñoz, desde sus primeras obras, realizadas a comienzos de los ochenta, en las que la ausencia de personajes no omite la presencia humana, hasta sus últimos trabajos realizados en 2001. Los trabajos más tempranos del artista, sus primeras miniaturas de elementos arquitectónicos sencillos, como Escalera de caracol, de 1984, u Hotel Declercq, de 1986, que estarán en la muestra, darán paso a obras más complejas compuestas por varios tipos de figuras escultóricas que conforman una coreografía; son obras con una dinámica de gran densidad psicológica, que interaccionan con el entorno en que se sitúan, y también con el espectador. Entre las primeras figuras de Muñoz aparecen los acróbatas de madera con miembros articulados, pequeñas bailarinas de manos en forma de campana o de tijera, cuya parte inferior está encajada en moldes bulbosos semiesféricos, y muñecos de ventrílocuo; todos ellos necesitados de un «maestro» que los mueva y anime. Unos años después de Tierra baldía, en 1993, Muñoz creó Stuttering Piece (Pieza tartamudeante) en la que aparecen dos estatuillas sentadas sobre bancos de cartón dotadas de voces mecánicas, pero cuya «conversación» se ve alterada por la disfunción del habla de una de ellas. En el 94 Muñoz creó una versión más humana del muñeco, dotándolo de medios para hablar a través de una lengua mecánica; la obra se titula Ventriloquist Looking at a Double Interior (Ventrílocuo mirando un doble interior) 1988-2000 y representa un enigma de doble sentido que resuena entre la ubicación material de la pieza y las invisibles líneas de puntos de sus «proyecciones» auditiva y visual. En su primera exposición individual, celebrada en 1984, Juan Muñoz incorporó a diversas obras unas orejas sin cuerpo hechas de madera. Durante la década siguiente las orejas encontraron un equivalente metafórico en varias piezas con tambores. La primera de ellas, presente en la muestra, Wax Drum (Tambor de cera), de 1988, se realizó el mismo año que Ventrílocuo mirando un doble interior. Diez años después, Muñoz eligió entre una serie de fotografías de sí mismo otra imagen en la que aparecía vestido de tamborilero, con zapatillas de lona blanca y tirantes, y escribió a mano «Self–Portrait» (Autorretrato) sobre la foto. Otro asunto recurrente en la obra de Muñoz y que queda patente en la muestra es el personaje del enano. Aparece por primera vez en The Prompter (El apuntador), de 1988. Como más tarde recordaría el artista, “Desde el principio, mis figuras (enanos, muñecos de ventrílocuo) tenían una orientación conceptual. Utilizo la arquitectura para dar a la figura un marco de referencia”. Muñoz siguió moldeando figuras de esos seres diferentes, como George y Sara, y a ésta la identificaría en obras posteriores, como en Sara with Billiard Table (Sara con mesa de billar), de 1996 o Sara With Mirror (Sara frente al espejo), también de 1986 y que se podrá ver en el Museo y que no se ha visto anteriormente. Al recorrer la exposición se observa pues que su trabajo está lleno de figuras de presencia física extraordinaria: marionetas, acróbatas, humanoides animados electrónicamente, muñecos de ventrílocuos, enanos, bailarinas y personajes identificables del Oriente próximo y lejano, como Turquía y China, todos ellos asociados tradicionalmente con la historia de la magia antigua y con las artes de la ilusión; Muñoz juega deliberadamente con la idea histórica y prototípica que se ha tenido en Occidente de lo exótico. A comienzos de los noventa el artista comienza a trabajar en una serie de «escenas de conversación», que para algunos se han convertido en sus obras más emblemáticas. Como se puede observar en la muestra, las escenas se componen de figuras anónimas, de rasgos genéricos y despersonalizados, que se reúnen con actitudes que muestran su interacción con los demás. La parte superior de la escultura es humana, mientras que la inferior está envuelta en una pesada base esférica. Son de un tamaño inferior al del ser humano medio y sólo se distinguen entre sí por la posición de sus brazos o por su ubicación. Un primer ejemplo de este tipo de obra es el bronce titulado Listening Figure (Figura que escucha), de 1991, compuesto por cinco personajes; uno de ellos, a pesar de formar parte del grupo, se encuentra separado en contacto con la pared de la sala. La obra Conversation Piece (Escena de conversación), de 1996, esta compuesta por cinco figuras de abultadas formas y superficie de tacto áspero, debido a la resina y la arpillera. Tanto éstas como la que bajo el mismo título y realizada dos años antes reúne a 21 figuras instaladas en la gran terraza de la tercera planta, se pueden ver en la exposición. A mediados de la década de los noventa algunas de las figuras de Muñoz cobran una forma más humana, y sus piernas, aunque todavía carecen de pies, se liberan de sus pesados lastres. Vaciados a partir de un busto cerámico de estilo Art Nouveau, todos sus personajes tienen una fisonomía parecida de rasgos asiáticos y expresiones que apuntan a la carcajada. Many Times (Muchas veces), de 1999, es una gran composición, formada por unas cien figuras con rasgos asiáticos, casi idénticas, pero con diferentes gestos y posturas. La obra que ocupa una sala completa, acentúa la sensación de aislamiento del observador, que puede caminar entre ellos como si con su mirada fija no pudieran verle. Aparece también con frecuencia en la obra de Juan Muñoz el espejo, instrumento recurrente para expresar alteridad. Es el caso de Staring at the Sea (Mirando fijamente al mar), de 1997-2000 y One Figure (Una figura), de 2000, uno de sus últimos trabajos. Muñoz había manifestado: “En ocasiones, mis personajes se comportan como un espejo que no puede reflejar. Están ahí para decirnos algo sobre nuestra mirada, pero no pueden hacerlo, porque no nos permiten vernos a nosotros mismos”. Por otra parte, en la muestra se presentan tres piezas sonoras: A man in a Room Gambling (Un hombre en una habitación apostando), 1992-1997; Building for Music, (Edificio para la música) 1993, - pieza de veinte minutos que fue creada para ser transmitida en una emisora local- ; A Registered Patent: A Drummer Inside a Rotating Box (Tamborilero dentro de una caja giratoria) 2001-2002. A Juan Muñoz se le podría considerar ante todo un narrador “Creo que la radio es, en cierto modo, el medio de comunicación más vanguardista que conozco, porque obliga al oyente a imaginarse el mundo que hay fuera, más allá de la obra. De alguna manera, la radio es el territorio de la imaginación” escribía Juan Muñoz en 1993. La comisaria de la muestra, Lynne Cooke afirma en uno de los textos del catálogo que en calidad de narrador Juan Muñoz fue como produjo muchas de las obras más impactantes y profundas de su última etapa, “No hay duda de que, a finales de la década de 1990, lo inmaterial- independientemente de que fueran palabras impresas, música, sonidos o muestras de comunicación verbal- se había convertido en su invención más radical”. Obras tan significativas de la última época como Derailment (El descarrilamiento) de 2001 o Two Seated on the wall with Small Chair (dos sentados en la pared con silla pequeña) del mismo año, Hanging Figure( Figura colgada) completan la exposición. |
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| Fuente: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía |
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